El Valle de las Rosas

En abril del 2004, a mi cuñado Joako y a mí se nos ocurrió bajar a Marruecos, así que con el Lonely Planet bajo un brazo y mi Nissan Micra 1.0 bajo el otro partimos desde Torrevieja.

Antes de bajar, me leí el Larousse de Marruecos y había una sección sobre el Valle de las Rosas, que lo pintaban como un paraíso lleno de pétalos y perfumes y tal…y me emperré en pasar por ahí, a pesar de la mala pinta que teía la carretera en el mapa del Lonely.

La noche antes de hacer el desvío, nos quedamos en el Kasbah Itran-  muy recomendable. Las vistas:



A la mañana siguiente nos dijeron que era por aquí. Vale.

El traqueteo del camino era impresionante, a cada paso parecía que el pobre coche se iba a desmontar. Al final fueron unos 60 Km de camino de piedra. Inolvidable.

Por fin divisamos el valle.

Al fondo se ve el Atlas Medio.

Un huerto típico, una vez dentro del valle.

Llegamos 2 semanas antes de que florecieran las rosas. Estaban todavía en fase de capullo,  igual que me sentía yo. Ya que estábamos, probamos algunos productos típicos hechos con la esencia de las rosas, pero olían a producto de tienda de todo a cien, o peor.

…y el valle tenía poco más. Preguntamos al tabernero local para salir; que cómo estaba el camino, que si era fácil perderse, etc., y nos aconsejó llevar a un chaval local con nosotros (por unos 140 Dh) ya que era muy fácil perder el camino. Todo mentira por supuesto. El pobre chico nos acompañó el resto del camino, y se tuvo que tragar el Elephant de los White Stripes enterito. No sé mucho sobre los gustos locales de la juventud rural marroquí, pero no le gustó mucho, por no decir nada.

Llegando ya…lo bajos sufrieron unas cuantas rasgaduras.

¡La civilización por fin! Nunca me había alegrado tanto ver un trozo de asfalto. El chico, un poco aturdido, bajó aquí y se buscó la vida para volver y nosotros emprendimos el camino hacia el desierto.

…pero esa es otra historia…

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